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Desde hace mucho tiempo sabemos que un alto
nivel de sodio es causante de la hipertensión
arterial. El aumento de la presión sanguínea
es un mecanismo eficaz del metabolismo humano
para deshacerse del exceso de sodio por medio
de la orina, ya que eleva la excreción renal.
Organismos internacionales como la
Organización Mundial de la Salud o el Comité
Científico Asesor en Nutrición tienen entre
sus objetivos de comunicación concientizar
sobre el consumo moderado de sal, precisamente
por los daños que conlleva para la salud. El
consumo máximo recomendado de sodio es de
2.500 miligramos al día, cantidad que no
supone riesgos; sin embargo, en los países
industrializados se calcula que diariamente
una persona consume entre 3.000 y 4.500
miligramos. Las investigaciones señalan que el
exceso de sodio proviene principalmente del
consumo de alimentos procesados, donde la sal
cumple diversas funciones como saborizante,
aglutinante y conservador, por lo que una
reducción de este componente parece dificil de
llevar a cabo. Ante esta situación,
investigadores finlandeses han propuesto un
incremento de potasio, magnesio y calcio que
podrían, de alguna manera, «contrarrestar» los
efectos nocivos del sodio. Estos componentes,
comentan los investigadores, podrían ser
añadidos a los mismos alimentos procesados.
La investigación, publicada en el
Jornal of Human Hipertension, señala
que al mismo tiempo que se detecta un elevado
consumo de sodio en la población de países
industrializados, la ingesta de potasio,
calcio y magnesio es pobre. Entre los
beneficios que aporta un aumento de potasio en
la dieta se encuentra la prevención de
trastornos vasculares y se cree que también
mejora la tolerancia a la glucosa; el
magnesio, por su parte, podría prevenir la
isquemia cardiaca, mientras que el calcio
previene la osteoporosis.
La principal recomendación que promueven ésta
y otras investigaciones es llevar una dieta
balanceada en la que los productos procesados
sean menos que los naturales. |