El corazón y
todo nuestro sistema circulatorio reacciona
a nuestras emociones al igual que todos nuestros
órganos ¿recuerdas las veces que un médico ha dicho
que el estrés o un coraje muy fuerte fue la causa de
un infarto?. La relación entre nuestras emociones no
es nada nuevo, sin embargo, el estrés y los corajes,
como causa de un infarto, es solo una apariencia, es
como la gota que derramó el vaso. Debajo de todo esto,
se esconden emociones mucho más profundas y arraigadas
con las que hemos vivido por años.
El corazón representa el amor y
la alegría. Cuando alojamos en él emociones contrarias
tales como el odio y el rencor, estamos ya minándolo.
Pero cuando albergamos tristeza y amargura y
nos olvidamos por completo de la alegría de vivir,
es ahí donde nos volvemos propensos a males cardíacos
y circulatorios.
La tristeza y la amargura son la
fase escondida del estrés. El estrés no es la tensión
por entregar un trabajo o llegar temprano, es la
conclusión de una vida privada de alegría.
Sacrificamos todo por trabajar o por realizar tareas
que no nos agradan y no hay momentos que compensen
estos periodos. La risa, la alegría, la diversión y la
distracción son elementos que nutren nuestra mente y
por supuesto, nuestro corazón. Realizar tareas que
disfrutemos como bailar, pintar o hacer deporte hacen
nuestra vida más amable.
El vivir bajo circunstancias
insostenibles para nosotros, puede desarrollar
varices en nuestras piernas, mala circulación,
trombosis o hematomas. Toda circunstancia penosa para
nosotros, donde mezclemos la tristeza con la
angustia, las preocupaciones, la sobreexcitación y el
cansancio, termina por cansarnos (mentalmente
hablando) y matar la alegría de nuestra vida,
convirtiéndonos en autómatas en este mundo, donde
transitamos sin rumbo, propósito, ni dirección
consciente en nuestra vida, vamos a donde nos lleve la
vida sin reflexionar ni tomar acciones para cambiar
nuestro destino. Nos abandonamos a él, resignados a
nuestra suerte.
Si has sufrido algún infarto,
las visitas al médico junto con el tratamiento
lograrán milagros solo con jarabe de alegría... tres
veces al día para empezar.