Al igual que la sacarosa, los edulcorantes calóricos
son azucares y alcoholes de azúcar es un hidrato de
carbono y los hidratos de carbono son la mayor fuente
de energía en forma de calorías para el cuerpo.
Muchos alimentos los contienen, incluyendo el pan, la
fruta, la leche y los vegetales; se trata de alimentos
con muchas vitaminas y minerales que, junto con los
hidratos de carbono, hacen a la buena nutrición. Por
otra parte, productos tales como los refrescos,
pasteles, postres, etc., son muy altos en azúcar
agregado. Aunque parezca mentira, el azúcar forma
parte de una dieta sana, siempre y cuando se use con
moderación. Pero, ¿qué es moderación?: es usar sólo la
cantidad necesaria al día, ya que los alimentos por
naturaleza tienen su propio azúcar. Recordemos que
relacionadas con su ingesta se incluyen enfermedades
como la diabetes, la obesidad, la hiperactividad y la
caries dental, entre otras.
Los edulcorantes calóricos nutritivos proporcionan
energía, es decir, calorías. Entre ellos encontramos
la sacarosa (que es el azúcar de las frutas y que es
1.5 veces más dulce que la sacarosa, lo cual significa
que con el mismo valor calórico, se necesita menos
cantidad para lograr el mismo grado del dulzura), la
miel de abeja, el jarabe de maíz, la melaza, el
piloncillo, la dextrosa y la maltosa, entre otros. Los
azúcares como la glucosa, la fructosa y el azúcar
invertido son los que mas se usan en las comidas
procesadas para bebé, y algunos alimentos procesados
contienen azúcar marrón, sucrosa, dextrosa, jarabe de
maíz de fructosa alta, melaza, fructosa, etc.
El azúcar fue el edulcorante calórico más consumido en
el mundo hasta mediados del siglo XX, pero en la
actualidad los edulcorantes artificiales parecen ser
una alternativa para quienes no quieren o no pueden
consumir azúcar. Se trata de un nicho de mercado de
por lo menos 50 millones de consumidores solamente en
México.
Elaborados por el ser humano, desde el punto de vista
químico, los edulcorantes no calóricos son un grupo
muy heterogéneo que tiene en común su intenso sabor
dulce, la falta de energía suficiente y el hecho de
que las bacterias orales no los pueden metabolizar.
Entre ellos se encuentran el aspartame, el ciclamato y
la sacarina que, aunque perfectos para evitar las
caries, tienen algunas desventajas en cuanto al sabor,
estabilidad y la falta de volumen. Su gran dulzor y
menor aporte energético permiten agregarlos a una gran
variedad de productos reduciendo de manera
significativa su aporte calórico. Existe, sin embargo,
cierta polémica acerca de los posibles daños a la
salud que pudieran provocar estos edulcorantes: ¿Se
deben consumir? Si bien se ha mencionado la
posibilidad de que sean potencialmente cancerígenos,
no existen estudios serios que lo demuestren. Tanto la
Administración de Alimentos y Fármacos de los estados
Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) como la
Secretaría de salud aprueban su consumo, así como su
inclusión en la elaboración de alimentos y bebidas.
Sin embargo, el consumo excesivo de edulcorantes
artificiales puede perjudicar la salud, por lo que la
Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (la FAO, por sus siglas
en ingles) y la Organización Mundial de la Salud
(OMS), establecieron un índice de consumo seguro que
se conoce como Ingestión Diaria Máxima Aceptable (IDA)
que no es más que el consumo diario recomendable.
Para la sacarina la IDA es de 5 miligramos por
kilogramo de peso al día, y es uno de los más bajos
entre los edulcorantes artificiales. Por ejemplo, una
persona de 70 kilos no debe consumir más de 10
sobrecitos de sustituto de azúcar. Ahora bien, la IDA
para el aspartame es de 40 miligramos por kilo de peso
por día. Por su parte, el consumo diario aceptable de
sucralosa también es de 5 miligramos por kilogramo de
peso al día, en tanto que la IDA para el acesulfame de
potasio es de 15 miligramos por kilogramo de peso por
día.
Cabe destacar que difícil establecer una equivalencia
entre la IDA de todos los edulcorantes y los productos
que los contienen debido a que, con frecuencia, los
endulzantes están mezclados.
En cuanto al prevención, tratamiento y control de la
diabetes, la Norma Oficial Mexicana señala que los
edulcorantes nutritivos aportan energía a la dieta e
influyen sobre los niveles de insulina o glucosa,
mientras que los edulcorantes no nutritivos son
endulzantes potentes, su aporte energético es mínimo y
no afectan los niveles de insulina o glucosa sérica,
por ejemplo: sacarina, aspartame, acesulfame de
potasio y sucralosa.
Esto quiere decir que las autoridades de salud de
nuestro país reconocen en los edulcorantes
artificiales una alternativa para quienes necesitan
moderar el consumo de azúcar, además que su consumo es
valido porque están científicamente autorizados, con
la salvedad de que se deben utilizar de la manera
adecuada, y que para ello los médicos deben orientar
al paciente tanto con respecto al uso de los
endulzantes naturales como de los artificiales; en
este sentido lo más apropiado es ofrecer la cantidad
requerida en forma individual, recordando que los
endulzantes artificiales no se recomiendan en el caso
de las mujeres embarazadas y niños.
Mientras la ciencia avanza en la investigación de los
nuevos edulcorantes artificiales, nosotros podemos
disfrutar con moderación de una alternativa mucho más
sencilla y a nuestro alcance: del extraordinario
alimento que es el azúcar.
Algunos edulcorantes no calóricos
El aspartamo es una combinación de fenilalanina y
ácido aspártico que son dos aminoácidos. Hay varias
marcas en el mercado y es entre 180 y 220 veces más
dulce que el azúcar.
El Ace-sulfame K es un edulcorante artificial. Es
estable al calor y se puede emplear para cocinar y
hornear. También está disponible como edulcorante de
mesa.
La sacarina es 300 veces más dulce que el azúcar. Es
el primer edulcorante artificial y se emplea en varios
alimentos y bebidas dietéticos.