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Con el objeto de ofrecer al
público productos que se conserven por mayor tiempo,
los cereales se han refinado. A los cereales como el
trigo, la avena, el arroz, se les retira el germen y
se les pasa por un proceso de molienda. Con la harina
refinada que se obtiene, se preparan galletas,
cereales de caja y varios tipos de pan. Al eliminar el
germen, los cereales pierden 80% de sus vitaminas y
85% de sus minerales. El germen contiene más de 20
sustancias nutritivas. Los cereales refinados sólo nos
roban nuestra salud. Cuando en la Primera Guerra
Mundial se prohibió el refinamiento de los cereales,
el índice de mortalidad en Inglaterra bajó 34%. Las
muertes por cáncer, diabetes y enfermedades
cardiovasculares disminuyeron notablemente.
El germen de trigo es uno de los
alimentos más ricos en vitamina B. Este complejo de
vitaminas es indispensable para mantener la salud,
sobre todo la del sistema nervioso. Cuando una persona
consume alimentos preparados con harinas refinadas,
comienza a padecer deficiencias de vitamina B que, a
la larga, se reflejan en decaimiento mental, fatiga,
dolores musculares, piel seca, dermatitis, caída de
pelo, irritabilidad, nerviosismo e insomnio. Incluso
en algunas personas se han reportado convulsiones
parecidas a la epilepsia, temblores conocidos como el
mal de San Vito, jaquecas, diarreas y confusión
mental. Personas valientes se vuelven temerosas y
desconfiadas.
Para evitar la
agresividad
En los últimos años, se ha
incrementado el consumo de productos elaborados con
cereales refinados y esto está provocando serios
problemas en escuelas y universidades, de hecho, gran
parte de los problemas de agresividad de los niños y
adolescentes están ligados a un alto consumo de
azúcares y harinas refinadas.
En la Clínica de Cleveland se
encontró que 20 adolescentes con problemas neuróticos
presentaban deficiencias de tiamina, una vitamina del
complejo B. Una deficiencia extrema puede provocar
problemas cardíacos, nefritis e infecciones pulmonares
que llevan a la muerte.
El refinamiento de los cereales
no sólo causa deficiencias de vitaminas y minerales,
sino también pérdida de fibra, otro ingrediente
indispensable para mantener la salud. La fibra
encontrada en la cascarilla de los cereales favorece
el funcionamiento del aparato digestivo, ya que nos
ayuda a limpiar el intestino.
El consumo de cereales
refinados, azúcar blanca y refrescos no sólo deja de
aportar nutrientes al organismo, sino que roba los que
éste tiene.
Consumo elevado de
azúcar
México es el mayor consumidor de
refrescos embotellados en el mundo, anualmente se
consumen 38 kilos de azúcar por persona, provenientes
de estas bebidas. Para metabolizarla, nuestro cuerpo
utiliza tiamina, riboflavina y niacina, vitaminas del
complejo B que son necesarias para brindarnos energía
y controlar el sistema nervioso. Estudios clínicos han
reportado que las personas que consumen refrescos con
frecuencia, terminan agotadas y se vuelven adictas a
la cafeína, ésta estimula la producción de adrenalina,
sustancia que nos brinda energía momentánea. |