13 Febrero 2004

 

 

 

La obesidad es ya un problema de peso en la población - Parte 2

 

 

A quien tratar y quien debe tratar una Obesidad

 

No es una broma lo que intento plantear. Tratar o tratarse debe hacerlo cualquier persona que tenga, o bien un problema de obesidad o bien tenga un poco de sobrepeso. Esto que acabo de decir parece evidente.

 

Con esto, trato de hacer un canto al sentido estadísticamente menos frecuente, que por desgracia es el que llamamos sentido común. Mucho cuidado con dietas extrañas, incompletas, «raras», agresivas, etc., que desgraciadamente están disponibles en cantidade de publicaciones de lectura fácil o que van «de boca en boca» con resultados aparentemente «milagrosos», son por lo general muy peligrosas y si unimos la frustración que a la larga ocasionan con el continuo influjo que la publicidad engañosa de los imperativos de delgadez ocasiona en nuestra juventud no nos sorprendamos de la cantidad de patologías que nos encontramos por culpa de delgadeces extremas y de anorexias.

 

De todas formas no hay que ser alarmistas, en cualquier persona sana, perder 3, 4 ó 5 kilos no debe suponer ninguna complicación, si realmente le sobran y estéticamente se va a sentir mejor. En este capítulo plantearemos unas indicaciones dietéticas que pueden servir perfectamente para cumplir esos objetivos y unos consejos que la moderna fitoterapia nos aporta para ayudarnos a cumplirlos y para solucionar los frecuentes problemas que puedan venir asociados a esos kilos de más.

 

 

Claves del Tratamiento

 

No vamos a andarnos con rodeos, el fundamento de todo tratamiento de la obesidad se basa en dos principios obligatorios:

 

::  O conseguimos que el obeso disminuya sus ingresos calóricos (dieta).

::  O incrementa su gasto energético (ejercicio).

::  O lo mejor, las dos cosas a la vez.

 

Las claves de un tratamiento serio de la obesidad se basan pues, en un método multidisciplinario que aúne las tres medidas siguientes:

Elección de una dieta que aporte menor calorías que las que consume, adecuada a cada paciente, lo más amena y divertida, si se puede llamar divertida a cualquier dieta de reducción de peso, pero que por lo menos sea más o menos «a gusto del consumidor» y que no se aburra soberanamente y abandone el tratamiento.

 

Intentar un programa de actividad física apropiado a las características físicas y psicológicas de cada paciente. No se trata, insisto, en una preparación olímpica, ni es aconsajable que sean ejercicios en los que el paciente se vea «obligado» a realizar, o que le supongan un excesivo esfuerzo, que puede resultar peligroso. No hay cosa que más odien los pacientes que vienen a una consulta para perder peso, y lo digo por experiencia, y que nunca han pisado un gimnasio, que el médico les obligue poco menos que a batir records de velocidad y de resistencia tanto física como moral, o que les «fuerce» a largas e inagotables sesiones de «machaqueo» en una sala gimnástica, para colomo casi siempre llena de esbeltas y esculturales damiselas que van a lucir su tipo. Podemos comenzar invitando a que el paciente realice paseos de más o menos una hora para contribuir a aumentar su gasto energético, poco a poco su función cardio respiratoria irá mejorando y llegará un momento en que podamos plantearle ejercicios un poco más intensos.

 

Supervisión periódica del tratamiento. Tiene varias finalidades, en principio como soporte psicológico de la empresa que nuestro paciente acaba de acometer. Saben aquello de ¡¡ánimo y adelante, que son menos y más cobardes!!. Pues más o menos esa es la idea del ánimo que debe imperar en nuestros pacientes. Mitigar los esfuerzos, ensalzar los éxitos y fundamentalmente tener siempre a mano alternativas para que el obeso no caiga en la rutina y el aburrimiento y abandone el tratamiento. Es preferible la mano ancha y la tranquilidad ante el planteamiento dietético, que puede llevarnos a una pérdida de peso gradual, suave, pero mantenida, que los agobios de dietas superextrictas, que aunque consigan grandes pérdidas ponderales en un principio, por su dureza hagan desfallecer al obeso en su intento.

 

Aprovechamos la oportunidad para desearles a todos ustedes que pasen un bonito «Día del Amor y de la Amistad» de parte de todo el personal de la Clínica.

 

 

 

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