12 Marzo 2004

 

 

 

La dieta no tiene que ser estricta

 

 

Las dietas no tienen que verse como un castigo. Comiste más de la cuenta ¡y ahí tienes, pasa hambre ahora!. Por el contrario, hay que tratar de hacerlas más agradables y llevaderas con algunos pequeños cambios. Pero así y todo, prepárate mentalmente ...

 

 

Organízate

 

Haz una lista de todo lo que ya te es imposible de soportar y te ha hecho pensar que te ha llegado la hora de hacer una dieta. Una, por ejemplo, es que a pesar de «comer bien», según tú, no te sientes del todo bien. Estás débil. Te cansas. Y te has dado cuenta también de que hay ropa, como los sofisticados trajes largos tipo «funda», a la que tienes que renunciar. Haz una lista de todos los trastornos que te produce la gordura y lo que has tenido que soportar por estar así. No sólo importa lo motivado que estés, si la dieta, los ejercicios y todos los cambios que tengas que hacer no van con tu estilo de vida, debes tratar de acoplarlos.

 

 

Ponte metas lógicas posibles

 

Un kilo y medio por semana está bien. Mantenla por un término de tres meses. Establecer más sería ilógico y te crearía tensiones que te impedirían seguirla. Aún las personas clínicamente obesas se les establece ese término. En él debes decidir si quieres seguir o no.

 

 

Tienes que comer

 

Saltarte el desayuno y la comida para luego morirte de hambre por la noche y quedarte hasta sin dormir, no vale. Y come de todo, porteínas, grasas y carbohidratos complejos ricos en fibra. Pero poco. Una porción de pescado, de pechuga de pollo sin piel, o de carne roja, sin grasa y que pueda caber en la palma  de tu mano semicerrada. Llena después el resto del plato con vegetales.

 

 

Como sobrevivir las crisis

 

Prepárate para afrontar las situaciones negativas. ¿tenso?, ¿deprimido? o ¿aburrido?. Respira profundo, medita o haz ejercicios. Escribe un diario de lo que estás comiendo aún cuando esté fuera de tu régimen permitido.

 

 

Muévete

 

Lo mejor para no engordar. Varios estudios han demostrado que las personas que se han mantenido activas han seguido delgadas por más tiempo. Una hora al día de ejercicios, haz el esfuerzo. Sube y baja por las escaleras y vete andando cuando las distancias no sean exageradas. Pero el ejercicio solo no es suficiente para seguir delgado. También tienes que seguir vigilando lo que te sirves.

 

 

Pésate una vez a la semana por lo menos

 

Los Lunes en la mañana es un día ideal. Eso te ayudará a saber en que fallaste.  Y que te hizo fallar. Es más fácil bajar un kilo que el doble.

 

 

Merendar o no merendar

 

La mayoría de los expertos favorecen las pequeñas meriendas. Una o dos al día y siempre de menos de 200 calorías cada una. Te controlan el hambre y terminarás comiendo menos cuando llegues a la mesa.

 

 

No te prives de lo que tanto te gusta

 

Se sabe que las personas que más han adelgazado con sus dietas no han renunciado a las cosas que más les gustan. Solo que han sabido controlarse a la hora de comerlas. Si sabes que hay algo ante lo cual pierdes el control, entonces renuncia a eso hasta que puedas dominarte, por ejemplo el pan.

 

 

 

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