|
Las dietas no tienen que verse
como un castigo. Comiste más de la cuenta ¡y ahí
tienes, pasa hambre ahora!. Por el contrario, hay que
tratar de hacerlas más agradables y llevaderas con
algunos pequeños cambios. Pero así y todo, prepárate
mentalmente ...
Organízate
Haz una lista de todo lo que ya
te es imposible de soportar y te ha hecho pensar que
te ha llegado la hora de hacer una dieta. Una, por
ejemplo, es que a pesar de «comer bien», según tú, no
te sientes del todo bien. Estás débil. Te cansas. Y te
has dado cuenta también de que hay ropa, como los
sofisticados trajes largos tipo «funda», a la que
tienes que renunciar. Haz una lista de todos los
trastornos que te produce la gordura y lo que has
tenido que soportar por estar así. No sólo importa lo
motivado que estés, si la dieta, los ejercicios y
todos los cambios que tengas que hacer no van con tu
estilo de vida, debes tratar de acoplarlos.
Ponte metas lógicas
posibles
Un kilo y medio por semana está
bien. Mantenla por un término de tres meses.
Establecer más sería ilógico y te crearía tensiones
que te impedirían seguirla. Aún las personas
clínicamente obesas se les establece ese término. En
él debes decidir si quieres seguir o no.
Tienes que comer
Saltarte el desayuno y la comida
para luego morirte de hambre por la noche y quedarte
hasta sin dormir, no vale. Y come de todo, porteínas,
grasas y carbohidratos complejos ricos en fibra. Pero
poco. Una porción de pescado, de pechuga de pollo sin
piel, o de carne roja, sin grasa y que pueda caber en
la palma de tu mano semicerrada. Llena después el
resto del plato con vegetales.
Como sobrevivir las
crisis
Prepárate para afrontar las
situaciones negativas. ¿tenso?, ¿deprimido? o
¿aburrido?. Respira profundo, medita o haz ejercicios.
Escribe un diario de lo que estás comiendo aún cuando
esté fuera de tu régimen permitido.
Muévete
Lo mejor para no engordar.
Varios estudios han demostrado que las personas que se
han mantenido activas han seguido delgadas por más
tiempo. Una hora al día de ejercicios, haz el
esfuerzo. Sube y baja por las escaleras y vete andando
cuando las distancias no sean exageradas. Pero el
ejercicio solo no es suficiente para seguir delgado.
También tienes que seguir vigilando lo que te sirves.
Pésate una vez a la
semana por lo menos
Los Lunes en la mañana es un día
ideal. Eso te ayudará a saber en que fallaste. Y que
te hizo fallar. Es más fácil bajar un kilo que el
doble.
Merendar o no merendar
La mayoría de los expertos
favorecen las pequeñas meriendas. Una o dos al día y
siempre de menos de 200 calorías cada una. Te
controlan el hambre y terminarás comiendo menos cuando
llegues a la mesa.
No te prives de lo que
tanto te gusta
Se sabe que las personas que más
han adelgazado con sus dietas no han renunciado a las
cosas que más les gustan. Solo que han sabido
controlarse a la hora de comerlas. Si sabes que hay
algo ante lo cual pierdes el control, entonces
renuncia a eso hasta que puedas dominarte, por ejemplo
el pan. |