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Los
30 y tantos son la época del esplendor físico e
intelectual de una mujer. Esta edad suele traer el
éxito laboral y personal pero también se caracteriza
por el sedentarismo y el sobrepeso. ¿Tu mejor arma?
Comer bien y estar activa.
Nuevas necesidades
Aunque a los 30 una mujer puede tener un cuerpo
espléndido, estamos sometidas a numerosos cambios
hormonales que influyen en nuestra salud física y
psíquica. Además, si nos descuidamos, el
sedentarismo puede instalarse en nuestras vidas y
hacer que poco a poco vayamos ganando peso. Para
contrarrestar todos estos efectos, debes empezar a
cuidar tu alimentación y adaptarla a las necesidades
de tu cuerpo.
A no
ser que seas deportista o tengas un gran gasto
energético, lo primero que debes hacer es reducir
el aporte calórico de tus comidas. Pero no te
agobies, eso no quiere decir que tengas que pasar
hambres sino que elijas mejor los alimentos y
prescindas de todo lo que tú misma sabes que engorda
mucho.
Por
otra parte, tu alimentación debe ser muy variada y
equilibrada, ya que tu organismo necesita de todos
los nutrientes para poder realizar el enorme esfuerzo
intelectual y físico que la vida laboral, familiar y
social supone a esta edad.
Además, debes mimar tu cuerpo suministrándole
grandes dosis de vitaminas (sobre todo ácido fólico),
minerales (atención al hierro y al calcio) y
oligoelementos (de gran poder antioxidante). No te
olvides de que estás en la edad de ser mamá y debes
estar lo más sana posible si te quedas embarazada.
Debes volverte fan de la
dieta vegetariana
Sushi,
alimentación vegetariana, productos biológicos... No
te compliques la vida, la dieta mediterránea es la más
sana y baja en calorías si se sigue correctamente. Su
base son las frutas y verduras frescas (que debes
comer diariamente), los cereales y legumbres (ricos en
fibra), el pescado (varias veces a la semana), algo de
carne (mejor de ave) y grasas no saturadas. Esta
alimentación te aporta todas las proteínas que
necesitas a esta edad pero sin grasas innecesarias.
Tu
nevera debe estar llena de frutas y verduras frescas,
unos alimentos imprescindibles para el organismo y
básicos para controlar tu peso. De la bollería
industrial debes olvidarte, y el azúcar, tomarlo con
moderación o sustituirlo por sacarina o aspartamo. En
cuanto al alcohol, restríngelo al máximo (mejor vino o
cerveza) y olvídate de él si tienes sobrepeso
(limítate a una copita los fines de semana).
Para evitar el cansancio y la fatiga, además de
proteínas, debes ingerir el suficiente hierro. Ten
en cuenta que tu sistema hormonal y la menstruación
hacen peligrar sus niveles. Las mejores fuentes para
conseguirlo sin añadir calorías innecesarias a tu
dieta son los moluscos, el pescado y los frutos secos
(en cantidades moderadas).
Activa tu metabolismo
desde la 1ra hora de la mañana
A
esta edad, el desayuno es tu comida estrella. Te
proporciona la energía que necesitas para rendir
durante el día, te asegura un buen aporte de
nutrientes y te hace activar el metabolismo desde
primera hora de la mañana. No comer nada hasta el
medio día es un hábito absurdo y perjudicial, ya que
sólo te quedan dos comidas importantes para obtener
los nutrientes que tu cuerpo necesita, y ni siquiera
te sirve para adelgazar.
El desayuno perfecto
1
yogurht o un lácteo desnatado light
Pan
integral o cereales integrales
Un
zumo de naranja recién exprimido o una pieza de fruta
Apúntate al gimnasio
Aunque estés estupenda, a los 30 los tejidos comienzan
a perder elasticidad y el cuerpo ralentiza su
metabolismo. Si a esto le añadimos sedentarismo y
estrés, el resultado es sobrepeso, flaccidez, pérdida
de fuerza y condiciones físicas. Si cuando tenías
veinte años no necesitabas hacer ejercicio porque no
parabas un momento, ahora tienes que hacerlo casi por
prescripción médica. A esta edad, es la mejor forma de
tener un cuerpo 10 sin hacer dieta ni pasar por el
quirófano. |