Según la Organización Mundial de
la Salud, la obesidad es hoy en día un problema de
salud pública: cada año, un millón de personas pasan a
ser obesas, por razones que van desde los malos
hábitos alimenticios hasta el sedentarismo de la vida
urbana.
El Instituto Nacional de Salud
de los Estados Unidos asegura que la obesidad crónica
aumenta el riesgo de padecer insomnio, hipertensión,
diabetes, colesterolemia, cáncer de colon, ataques
cardíacos y accidentes cardiovasculares. Algunos
estudios determinan que los obesos tienen mayores
probabilidades de sufrir infarto agudo de miocardio.
El doctor Alberto Cormillot,
forjador desde la Argentina del movimiento ALCO,
entidad que reúne a personas obesas en grupos de
auto-ayuda, aseguró: «el desarrollo tecnológico hace
que la gente cada vez se mueva menos».
El especialista agregó que uno
de los culpables en el aumento estadístico es el
sedentarismo. «El uso desmedido de autos, de aparatos
que hacen lo que antes se hacía manualmente, ayudó a
que la gente fuera engordando. Por eso, el fenómeno de
la obesidad se da con fuerzas en los países
occidentales más tecnificados».
En los Estados Unidos, se
calcula que 34 millones de personas adultas son
obesas. «Los americanos tenemos el síndrome de la Coca
Cola», sentenció Aaron Smith, del Centro de
Investigaciones de Obesidad de la Universidad de
California. «Nuestra alimentación deja mucho que
desear; demasiada comida chatarra».
Un reelevamiento publicitario de
la Uiversidad de Yale indica que el 40% de los
comerciales en las horas picos se refieren a alimentos
y bebidas.
Algunos cálculos
Para saber si una persona es
obesa, internacionalmente se realiza la siguiente
ecuación: el peso se divide por la altura al cuadrado.
De esta fórmula resulta el lamado «índice de masa
corporal». Si el cálculo da por resultado menos de 25
puntos, no hay motivos para preocuparse. Si los
valores oscilan entre 25 y 30 puntos, hay sobrepeso.
Por encima de 30, la obesidad dice presente.
Según los especialistas hay
algunos datos que todas las personas deben conocer: el
perímetro de la cintura (en los hombres no debe
superar el metro y en las mujeres, los 90 cm), el
peso, el colesterol (no más de 200), los triglicéridos
(no más de 140), el azúcar (no más de 110).
«Es casi imposible resistirse al
show permanente de grasas, la principal sustancia que
nos hace engordar», aseguró refiriéndose a la
ametralladora publicitaria el especialista en
nutrición Jorge Braguinsky, vice presidente de la
Sociedad Internacional para el Estudio de la Obesidad.
«Es una paradoja. En muchos
países, por ejemplo en Cuba, no se valora la delgadez
como una forma de belleza. La delgadez extrema es el
hambre. El aumento de grasa corporal, que no es lo
mismo que la obesidad, fue un bien preciado en las
mujeres del siglo pasado. Los valores están
distorcionados de acuerdo con la carencia o a la
abundancia. Pero una cosa es cierta: la dieta
occidental es la responsable de esta epidemia»,
agregó.
Los epidemiólogos, mientras
tanto, aseguran que «aunque hay 20 genes que actúan
disparando el sobrepeso -y no se activan en todas las
personas- las proyeccines indican que, dentro de 100
años, la obesidad será el común denominador de gran
parte de la humanidad».