27 Mayo 2005

 

 

 

Enfermedades de la glándula tiroides

 

 

La glándulas tiroides es un pequeño órgano que mide alrededor de 5 o 6 cm. de diámetro y se sitúa en la parte baja del cuello, por debajo de la manzana de Adán. A pesar de ser tan pequeña, su trabajo es tan completo y relevante que cuando funciona mal acarrea problemas serios. Por lo general, sólo se puede ver y palpar cuando se encuentra crecida (bocio).

 

Las sustancias que secreta se llaman hormonas tiroideas y trabajan en prácticamente todos los tejidos del cuerpo, aunque destacan en el recambio de diversos nutrientes como los hidratos de carbono, las proteínas, los lípidos y las vitaminas. El yodo es uno de los elementos más importantes para formar las hormonas tiroideas, ya que de su disponibilidad depende la producción hormonal de la glándula. Por esta razón hoy se agrega yodo a muchas sustancias de uso común como la sal para evitar complicaciones.

 

Las enfermedades de la glándula tiroides se pueden dividir en problemas de su función y en cambios en su forma y tamaño. Cuando la glándula trabaja más rápido se torna hiperactiva y fabrica hormonas en cantidades abundantes, lo que se conoce como hipertiroidismo. Entonces el corazón no puede quedarse quieto y late apresuradamente (taquicardia), la presión arterial sube, hay nerviosismo, frecuentemente se tiene insomnio y diarrea y se pierde peso a pesar de que el apetito aumenta; los ojos se vuelven saltones y pueden estar enrojecidos, la piel se humedece y aumenta el sudor.

 

Para determinar el funcionamiento de la glándula tiroides se utilizan pruebas de laboratorio que consisten en medir la concentración de las hormonas en una toma de sangre. Aunque estos exámenes son muy sensibles y están al alcance del médico general, se aconseja que la prueba la realice un médico especialista cuando su interpretación se dificulte como, por ejemplo, en el caso de personas con insuficiencia renal, trastornos genéticos o cuando se usen determinados medicamentos. El tratamiento incluye medicamentos por largos periodos, yodo radioactivo, o cirugía, y sólo el médico puede indicar el más adecuado.

 

Cuando hay hipotiroidismo la glándula disminuye su funcionamiento, se torna lenta y comienza a generar una menor cantidad de hormonas, los síntomas son todo lo contrario a lo que describimos en el caso del hipertiroidismo: la persona tiene el pulso lento (bradicardia), la voz se pone ronca, la cara se hincha, aumenta de peso, el pelo se cae, hay estreñimiento y la piel se seca, además de no tolerar el frío. En casos graves se dan incluso trastornos del sistema nervioso que pueden llegar hasta el estado de coma. El diagnostico se realiza cuantificando las hormonas tiroideas en la sangre y prescribiendo una terapia hormonal sustitutiva de tabletas de hormona tiroidea que se deben tomar todos los días durante toda la vida para tratar de reemplazar la hormona natural que ya no se produce en cantidades suficientes. Es importante destacar  que independientemente del trastorno de la función que se tenga, con el tratamiento actual el pronóstico es bueno.

 

 

Comparativo de Hipotiroidismo e Hipertiroidismo

 

 

Hipotiroidismo

Hipertiroidismo

Caída del cabello

Nerviosismo, insomnio

Cansancio y cambios de carácter

Ojos saltones y enrojecidos

Cara hinchada

Aumento del sudor y piel húmeda

Lentitud al hablar

Taquicardia

Voz ronca

Aumento de la presión arterial

Una bolita (nódulo) debajo de la «manzana de Adán»

Pérdida de peso, aunque hay más apetito

Colesterol alto

Temblor

Piel seca y gruesa

Diarrea

Pulso lento

 

Aumento inexplicable de peso

 

Estreñimiento

 

 

 

 

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