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Una bacteria es la
causante de la gastritis y la úlcera péptica
El 3 de Octubre 2005, la Asamblea Nobel del
Instituto Karolinska, en Suecia, anunció a los
ganadores del premio Nobel de Fisiología y
Medicina 2005. En esta ocasión, el premio fue para
los doctores Barry J Marshall y J Robin Warren,
por el «descubrimiento de la bacteria
Helicobacter pylori, y su papel en la
gastritis y la úlcera péptica». De acuerdo con el
comunicado de prensa, se trata de un
«descubrimiento notable e inesperado», ya que fue
encontrada la relación que existe entre la
inflamación del estómago (gastritis) y la úlcera
péptica (del estómago o duodeno) con la presencia
de una bacteria, posteriormente denominada
Helicobacter pylori.
El hecho de que la bacteria permanezca durante
muchos años en el estómago, ya que puede estar de
por vida, provoca una respuesta inmunológica capaz
de desencadenar enfermedades más graves, como el
cáncer de estómago y un tipo de tumor (linfoma) en
el estómago. Los hallazgos de Warren y Marshall,
así como muchos estudios producto de sus
investigaciones son particularmente relevantes,
porque gracias a ellos se descubrió que el
tratamiento de la úlcera péptica, además de los
antiácidos convencionales, debe incluir
medicamentos antibióticos específicos contra el
Helicobacter para garantizar su erradicación.
El Instituto Karolinska destaca que la tenacidad y
los conocimientos de los premiados, así como el
uso de tecnologías fácilmente accesibles
(endoscopio, microscopio, tinciones a base de
plata de las biopsias de estómago), los llevó a
descubrir en 1982 a la bacteria de la gastritis,
con lo que desecharon la idea de que no había
ninguna bacteria que pudiera sobrevivir en las
condiciones ácidas del estómago, y mucho menos que
estuviera relacionada con alguna enfermedad.
Con lo anterior, la consideración de que algunas
enfermedades crónicas puedan estar relacionadas
con algún microorganismo, no necesariamente
conocido, adquiere importancia creciente y abre
muchas líneas de investigación.
La salud depende del
tamaño de nuestra cintura, más que el Indice de
Masa Corporal (IMC).
Aunque el peso de los mexicanos sea en promedio de
70 Kg, nuestro país ostenta el segundo lugar de
obesidad en el mundo, antecedido sólo por Estados
Unidos. En los últimos 15 años la humanidad ha
aumentado de manera global el consumo de
carbohidratos y de bebidas azucaradas, mientras el
consumo de verduras y frutas ha descendido de
manera alarmante, a lo que se aúna un estilo
sedentario. La obesidad es un factor de riesgo
para muchas enfermedades como la diabetes mellitus
o la enfermedad cardiometabólica.
Es por ello que el IMSS, la Secretaría de Salud,
la Coordinación de Enfermedades no Transmitibles,
la Sociedad Mexicana de Salud pública y los
laboratorios Sanofi Aventis se han unido para
invitar al público en general a que revise la
medida de su cintura, que en el caso de los
hombres no debe pasar de los 90 cm y 80 cm en el
caso de las mujeres. Estos valores han sido
desarrollados exclusivamente para México, ya que
el Indice de Masa Corporal, contrario a lo que
podría pensarse, no siempre es una referencia
adecuada. Existen personas que a pesar de mantener
un peso corporal normal y ser de complexión
delgada, tienen una acumulación de grasa abdominal
central peligrosa para la salud. Perder entre 5 y
10% de grasa abdominal central significa reducir
hasta 40% el riesgo cardiovascular, la posibilidad
de sufir diabetes o incluso un infarto. |