|
«Una cuarta parte de todo lo que comes te mantiene
vivo; las restantes tres cuartas partes mantienen
vivo a tu médico». Esta leyenda se encontró en una
antigua tumba egipcia.
Estas líneas tienen mucho de cierto, pues es
verdad que hay alimentos que enferman,
especialmente si somos vulnerables genéticamente a
padecer ciertas enfermedades, o cuando ya la
padecemos. Por ejemplo, situaciones como los
trastornos gastrointestinales, la diabetes y las
enfermedades cardiovasculares. También se aplica a
los casos de alergias y las intolerancias a
ciertos alimentos.
No todo lo que comemos causa el mismo efecto en
todas las personas, los que son inofensivos para
unas, pueden ser fatales para otras; por eso, la
prescripción de una dieta
sana y equilibrada
debe ajustarse a las condiciones y necesidades de
cada persona. Recuerda que los seres humanos no
somos idénticos. Y en cuestión de dietas no hay
recetas mágicas.
Las dietas y recomendaciones de muchos libros,
inclusive aquellos con un enfoque nutricional
serio.,¡o peor, aquellas dietas de casi todas las
revistas!, no funcionan para todo el mundo, y
pueden inclusive ser perjudiciales, por más
«sanas» y «naturales» que aparenten ser.
Por ejemplo, los jugos de frutas son alimentos muy
saludables y cargados de vitaminas y minerales,
son necesarios para el organismo, pero a un
diabético no diagnosticado o mal controlado, un
jugo de uva o manzana puede llevarlo incluso a un
coma diabético. ¿Qué es realmente una dieta sana?.
Para empezar, a diferencia de lo que mucha gente
cree, la palabra dieta quiere todo lo que se
consume en un día, por lo tanto, todas estamos a
dieta. Sin embargo, ésta puede ser baja en sodio,
en grasas o en calorías, alta en proteínas, en
fibra dietética, etc., dependiendo de las
necesidades de cada persona.
Para un rendimiento óptimo, es indispensable
llevar una «dieta correcta». Con este término se
le conoce actualmente a una alimentación «sana y
equilibrada». Comer correctamente permite un
adecuado funcionamiento del organismo para
efectuar las actividades diarias, incluyendo el
ejercicio.
Una alimentación sana debe tener las siguientes
características:
Suficiente
Debe cubrir las necesidades de nutrimentos según
las características de la persona. No es lo mismo
el requerimiento nutrimental de un niño, al de un
adulto, lactante, mujer embarazada o deportista.
Completa
Debe contener los tres grupos de alimentos, de
preferencia en las tres principales comidas del
día.
1. Frutas y verduras.
2. Cereales y tubérculos.
3. Leguminosas y alimentos de origen animal
(carnes, huevo y lácteos).
Equilibrada
Debe poseer las proporciones adecuadas de
alimentos: 40% de cereales y tubérculos, 30%
verduras y frutas, 20% de leguminosas y alimentos
de origen animal, 8% de grasas y 2% de azúcares.
Variada
Debe incluir diferentes alimentos, platillos,
colores, sabores, texturas, formas de preparación,
etc.
Inocua
Su consumo habitual no debe implicar riesgos para
la salud, y esta característica es el punto
central de este artículo.
A todas estas especificaciones deben sumarse las
características de cada persona, pues hay quienes
son intolerantes a la lactosa y deben limitar el
consumo de productos lácteos; quienes sufren de
problemas gastrointestinales y deben aumentar o
restringir su consumo de fibra.
Otro aspecto importante es la frecuencia de cada
una de las comidas, habrá quien tenga tiempo de
preparar y disfrutar de las tres comidas básicas
(desayuno, comida y cena) más dos colaciones entre
comidas; otras, por el ritmo de vida y necesidades
individuales, tan sólo podemos consumir (si acaso)
las tres comidas fuertes.
Por tanto, si quieres vivir más y mejor, es
indispensable que excluyas de tu dieta los
alimentos que no tolera tu organismo e incluir una
gran variedad de los que te hacen sentir bien.
Finalmente queremos subrayar que una alimentación
correcta, balanceada y supervisada por tu médico o
asesor nutricional, nos dará un estilo de vida
sano ...
… «recuerda que somos lo que comemos». |