Ambas son trastornos de la
conducta alimentaria que afectan a los jóvenes desde
una edad muy temprana en la adolescencia y de
cada diez casos, sólo uno es varón.
El mensaje al cuerpo es « no quiero vivir». La
anorexia nerviosa es un trastorno por el cual la
persona afectada restringe voluntariamente el consumo
de alimentos por miedo a subir de peso. La paciente no
reconoce ni acepta la enfermedad ni sus síntomas,
hasta que los daños en el organismo se hacen evidentes
para los padres.
La bulimia es un síndrome que se
manifiesta con la ingestión compulsiva de los
alimentos en cortos períodos de tiempo hasta llegar al
hartazgo. El terror a subir de peso hace que la
persona busque la forma de expulsar lo que ha comido:
se provoca el vómito con el dedo, usa laxantes,
diuréticos o enemas. También anabólicos, sustancias
que sin prescripción médica se venden en muchos
sitios.
¿Son enfermedades
modernas, por decirlo de algún modo?
No, no han surgido en los
tiempos modernos.
A estas enfermedades se les
llamaba «mericismo» o «consunción nerviosa». La
emperatríz austriaca Sissi, por ejemplo, cuya vida se
ha narrado como idílica, ocultaba una anorexia.
Lo que pasa es que se han
incrementado por la globalización, a la que muchos
países no ha escapado. Las chicas ven a modelos de
pasarela y artistas de Estados Unidos o Europa
extremadamente delgadas, que imponen estos parámetros
de belleza en el mundo occidental.
¿Cómo pueden reconocer
los padres que su hijo padece anorexia?
Es difícil, porque las jóvenes
mantienen en secreto su trastorno y en realidad son
las amistades de la escuela o la universidad las
primeras en saberlo, o el novio. La delgadez extrema
de las anoréxicas es tan evidente. Ellas la ocultan
con ropa muy holgada, mangas largas aunque haga calor,
cuello subido, para no dejar traslucir sus formas. Un
rasgo que caracteriza a la anoréxica es que subir de
peso implicaría que sus muslos, senos o glúteos sean
notorios para el sexo opuesto y ellas rechazan esa
atracción, la consideran una especie de agresión,
porque en el fondo no quieren crecer, quieren seguir
siendo niñas, temen madurar. Casi siempre la
enfermedad se descubre cuando alguien la sorprende
cambiándose y ve un cuerpo esquelético o cuando la
mamá se da cuenta que su hija no menstrúa. El exceso
de ejercicio es otro dato: algunas hacen hasta 600
abdominales.
Y la bulimia ... ¿cómo
reconocerla?
También es complicado
reconocerla porque las chicas suelen arrojar mientras
aparentemente se están duchando. Cuando la bulimia ha
avanzado ellas sienten dolores muy fuertes en el
estómago, las llevan al médico, siguiendo una ruta
equivocada porque muchas veces se recurre a una
cirugía cuando el mal en realidad tiene -al igual que
en la anorexia- tres componentes: biológicos,
mentales y sociales, requiriendo otro tratamiento.
Las bulímicas también pueden
tener la cara algo hinchada en los costados, hacia el
lado del cuello, por la inflamación de las glándulas
salivales o presentar irritación en el esófago, por
los jugos gástricos que igualmente dañan el dedo
índice con el que se provocan el vómito.
¿A qué especialista
deben recurrir los padres?
Por prejuicios o desconocimiento
van desde el gastroenterólogo hasta la nutricionista,
pasando por medicina naturista. Salvo casos que entran
por emergencia, lo real es que la persona anoréxica o
bulímica necesita ser tratada por un médico
psiquiatra, con antidepresivos específicos para cada
persona y con psicoterapia. Hay una estrecha relación
entre esa conducta y un hogar disfuncional, es decir,
aquel en el que la unión es superficial, de aparente
felicidad, por miles de motivo, entre ellos la pérdida
de ese amor que unió a los padres o problemas de
crianza.
Luego de la evaluación se le
deriva a consultas paralelas con otros especialistas.
Existe un protocolo establecido para abordar
médicamente estos trastornos, es decir, un
tratamiento que se sigue paso a paso aquí y en
cualquier parte del mundo.
¿Cuáles son las causas
de estas enfermedades?
No hay causas específicas, pero
nos referimos a tres factores que se combinan y que,
lógicamente tienen características particulares en
cada persona. Los factores biológicos como la parte
genética o la herencia tienen importancia así como el
funcionamiento cerebral en relación a la serotonina.
La causa psicológica no es del todo definible, pero es
notorio el compromiso de la conducta, la persona
cambia y los padres no se dan cuenta o no quieren
darse cuenta. Muchos pacientes tienen padres
perfeccionistas o sobre protectores, que toman el
solucionar problemas a los hijos como una vocación. Lo
único que ellos pueden controlar es la ingestión de
alimentos y esto da lugar a trastornos.
La violencia o agresión sexual
es otro componente que puede estar presente en
varones o mujeres.
¿Qué se aconseja a los
padres?
La única manera de curar a la
persona que padece de bulimia o anorexia es una
consulta psiquiátrica. No va a sanar solamente con
pastillas ni hierbas. El tratamiento es largo, pero se
logran buenos resultados.
Efectos
A nivel físico,
trastornos en todos los órganos:
El cerebro de la o del
adolescente tiene similitud con el de un anciano.
Prolapso de la válvula mitral
del corazón, lo que causa angustia y pánico.
Daños al sistema digestivo,
comprometiendo una importante arteria.
Ausencia de la menstruación (en
la anorexia), por lo que se acude al endocrinólogo,
quien puede derivar al paciente al médico psquiatra.
Daños en las glándulas salivales
y el esófago (en la bulimia).
Aparición de un vello similar al
fetal o lanugo en las personas anoréxicas.
Desnutrición que predispone a
enfermedades infectocontagiosas y osteoporosis.
Baja de la temperatura corporal
(sienten mucho frío).
A nivel psicológico:
Cambios de la conducta que van
desde la extroversión hasta el aislamiento.
Pérdida de interés por los
estudios o el trabajo.
En los bulímicos la impulsividad
los puede llevar a ser agresivos, a consumir drogas
como alcohol e ilegales o quizá a cometer pequeños
robos (en una tienda, por ejemplo).
Insatisfacción por su imagen,
puede haber tristeza.
Depresión, en los anoréxicos.
Puede haber tendencia al suicidio.
Si tienes anorexia o
bulimia, necesitas ayuda. Confía en tus padres o en
alguien que sabes te va a ayudar. Así recuperarás las
ganas y la alegría de vivir tu juventud plenamente.