05 Marzo 2004

 

 

 

Anorexia y Bulimia

 

 

Ambas son trastornos de la conducta alimentaria que afectan a los jóvenes desde una edad muy temprana en la adolescencia y de cada diez casos, sólo uno es varón. El mensaje al cuerpo es « no quiero vivir». La anorexia nerviosa es un trastorno por el cual la persona afectada restringe voluntariamente el consumo de alimentos por miedo a subir de peso. La paciente no reconoce ni acepta la enfermedad ni sus síntomas, hasta que los daños en el organismo se hacen evidentes para los padres.

 

La bulimia es un síndrome que se manifiesta con la ingestión compulsiva de los alimentos en cortos períodos de tiempo hasta llegar al hartazgo. El terror a subir de peso hace que la persona busque la forma de expulsar lo que ha comido: se provoca el vómito con el dedo, usa laxantes, diuréticos o enemas. También anabólicos, sustancias que sin prescripción médica se venden en muchos sitios.

 

 

¿Son enfermedades modernas, por decirlo de algún modo?

 

No, no han surgido en los tiempos modernos.

A estas enfermedades se les llamaba «mericismo» o «consunción nerviosa». La emperatríz austriaca Sissi, por ejemplo, cuya vida se ha narrado como idílica, ocultaba una anorexia.

 

Lo que pasa es que se han incrementado por la globalización, a la que muchos países no ha escapado. Las chicas ven a modelos de pasarela y artistas de Estados Unidos o Europa extremadamente delgadas, que imponen estos parámetros de belleza en el mundo occidental.

 

 

¿Cómo pueden reconocer los padres que su hijo padece anorexia?

 

Es difícil, porque las jóvenes mantienen en secreto su trastorno y en realidad son las amistades de la escuela o la universidad las primeras en saberlo, o el novio. La delgadez extrema de las anoréxicas es tan evidente. Ellas la ocultan con ropa muy holgada, mangas largas aunque haga calor, cuello subido, para no dejar traslucir sus formas. Un rasgo que caracteriza a la anoréxica es que subir de peso implicaría que sus muslos, senos o glúteos sean notorios para el sexo opuesto y ellas rechazan esa atracción, la consideran una especie de agresión, porque en el fondo no quieren crecer, quieren seguir siendo niñas, temen madurar. Casi siempre la enfermedad se descubre cuando alguien la sorprende cambiándose y ve un  cuerpo esquelético o cuando la mamá se da cuenta que su hija no menstrúa. El exceso de ejercicio es otro dato: algunas hacen hasta 600 abdominales.

 

 

Y la bulimia ... ¿cómo reconocerla?

 

También es complicado reconocerla porque las chicas suelen arrojar mientras aparentemente se están duchando. Cuando la bulimia ha avanzado ellas sienten dolores muy fuertes en el estómago, las llevan al médico, siguiendo una ruta equivocada porque muchas veces se recurre a una cirugía cuando el mal en realidad tiene  -al igual que en la anorexia-  tres componentes: biológicos, mentales y sociales, requiriendo otro tratamiento.

 

Las bulímicas también pueden tener la cara algo hinchada en los costados, hacia el lado del cuello, por la inflamación de las glándulas salivales o presentar irritación en el esófago, por los jugos gástricos que igualmente dañan el dedo índice con el que se provocan el vómito.

 

 

¿A qué especialista deben recurrir los padres?

 

Por prejuicios o desconocimiento van desde el gastroenterólogo hasta la nutricionista, pasando por medicina naturista. Salvo casos que entran por emergencia, lo real es que  la persona anoréxica o bulímica necesita ser tratada por un médico psiquiatra, con antidepresivos específicos para cada persona y con psicoterapia. Hay una estrecha relación entre esa conducta y un hogar disfuncional, es decir, aquel en el que la unión es superficial, de aparente felicidad, por miles de motivo, entre ellos la pérdida de ese amor que unió a los padres o problemas de crianza.

 

Luego de la evaluación se le deriva a consultas paralelas con otros especialistas. Existe un protocolo establecido para abordar médicamente estos trastornos, es decir,  un tratamiento que se sigue paso a paso aquí y en cualquier parte del mundo.

 

 

¿Cuáles son las causas de estas enfermedades?

 

No hay causas específicas, pero nos referimos a tres factores que se combinan y que, lógicamente tienen características particulares en cada persona. Los factores biológicos como la parte genética o la herencia tienen importancia así como el funcionamiento cerebral en relación a la serotonina. La causa psicológica no es del todo definible, pero es notorio el compromiso de la conducta, la persona cambia y los padres no se dan cuenta o no quieren darse cuenta. Muchos pacientes tienen padres perfeccionistas o sobre protectores, que  toman el solucionar problemas a los hijos como una vocación. Lo único que ellos pueden controlar es la ingestión de alimentos y esto da lugar a trastornos.

 

La violencia o agresión sexual es otro componente que puede estar presente en varones o mujeres.

 

 

¿Qué se aconseja a los padres?

 

La única manera de curar a la persona que padece de bulimia o anorexia es una consulta psiquiátrica. No va a sanar solamente con pastillas ni hierbas. El tratamiento es largo, pero se logran buenos resultados.

 

 

Efectos

 

A nivel físico, trastornos en todos los órganos:

 

El cerebro de la o del adolescente tiene similitud con el de un anciano.

Prolapso de la válvula mitral del corazón, lo que causa angustia y pánico.

Daños al sistema digestivo, comprometiendo una importante arteria.

Ausencia de la menstruación (en la anorexia),  por lo que se acude al endocrinólogo, quien puede derivar al paciente al médico psquiatra.

Daños en las glándulas salivales y el esófago (en la bulimia).

Aparición de un vello similar al fetal o lanugo en las personas anoréxicas.

Desnutrición que predispone a enfermedades infectocontagiosas y osteoporosis.

Baja de la temperatura corporal (sienten mucho frío).

 

A nivel psicológico:

 

Cambios de la conducta que van desde la extroversión hasta el aislamiento.

Pérdida de interés por los estudios o el trabajo.

En los bulímicos la impulsividad los puede llevar a ser agresivos, a consumir drogas como alcohol e ilegales o quizá a cometer pequeños robos (en una tienda, por ejemplo).

Insatisfacción por su imagen, puede haber tristeza.

Depresión, en los anoréxicos. Puede haber tendencia al suicidio.

 

Si tienes anorexia o bulimia, necesitas ayuda. Confía en tus padres o en alguien que sabes te va a ayudar. Así recuperarás las ganas y la alegría de vivir tu juventud plenamente.

 

 

 

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