El sobrepeso y la
obesidad es una enfermedad que puede ser
prevenida; eso si, quienes la padecen deben de
saber que no se cura con «pociones mágicas» o
dietas drásticas, sino con un régimen
personalizado que responda a las necesidades de la
persona, basándose en su consumo y desgaste
energético.
La publicidad, la televisión, el
cine, las revistas y la moda lo gritan: ¡hay que estar
delgado!. Una vez claro el fin, aparecen los medios:
gimnasio, pastillas, dietas, masaje, sauna y quien
sabe que otras «pociones mágicas» que hay que tomar
bajo el claro de la luna para llegar al anhelado peso
ideal, que generalmente resulta ser menos de lo que en
realidad nos corresponde.
Pero más allá del afán estético,
la obesidad está definida como una enfermedad capaz de
incrementar el riesgo de otros males mayores como
diabetes, hipertensión, colesterol alto, cardiopatías
y pare usted de contar. Como tal hay que tratarla, o
mejor aún, prevenirla.
Inclinar la
balanza a favor
Seguramente ya estará cansando
de escuchar que la mejor fórmula para adelgazar es
dieta y ejercicio, ¿acaso existe algo más fácil que no
implique esfuerzo físico alguno y no nos prive del
placer de comer?. La respuesta es si y no, depende del
caso.
Para la nutricionista Silvia de
Potenza, el principal enemigo de las dietas es la
desesperación y el afán estético. «La mayoría de las
personas que quieren adelgazar sólo con fines
estéticos fracasan en las dietas».
La pérdida de peso debe ser
gradual y constante, porque de lo contrario se ganan
kilos una vez concluído el régimen.
La fórmula más antigua y
efectiva para adelgazar es a través de una dieta
hipocalórica, es decir de bajas calorías, combinada
con alguna actividad física que generalmente es
caminar.
Este tipo de dieta hipocalórica
busca que el paciente MODIFIQUE SUS HABITOS
ALIMENTICIOS, APRENDA A COMBINAR Y CONOZCA LOS
ALIMENTOS para que se mantenga delgado de por
vida. En definitiva, se trata de enseñar a comer.
Sin embargo, antes de llevar a
cabo el régimen lo mejor es que la persona que desea
adelgazar reflexione sobre la razón por la que está
motivado para bajar de peso, ya que esta será el
motor que hará que su propósito sea una realidad.
Continuará 30 Ene 2004